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Uno de los gestores del rescate a los 33 mineros y ex UTE rememora principales hitos de su carrera

Felipe Matthews, gerente de operaciones de Geotacama y egresado de la Escuela de Minas de Copiapó, conversó con Fudea sobre sus orígenes en la ex sede de la UTE, además de abordar diversos aspectos de su trayectoria profesional y personal.

Orgullo y un dejo de nostalgia se vislumbran a través de la mirada de Felipe Matthews, destacado geólogo nacional y uno de los impulsores del rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José. Pese a que han pasado 40 años, todavía recuerda las piezas que lo cobijaron durante cuatro años en el internado de la Escuela de Minas de Copiapó, perteneciente a la sede regional de la Universidad Técnica del Estado.

Matthews nació en Vallenar, capital de la Provincia de Huasco en la Región de Atacama. Lo arraigado de la minería en la zona, junto con una fuerte tradición familiar, lo llevaron en octavo básico a tomar la decisión de ingresar a la institución educacional.

Fue un cambio drástico. Tuvo que abandonar el resguardo familiar, ingresando a un sistema formativo que implicaba un compromiso total dentro de la modalidad de internado.

A su juicio, la Escuela contaba “con una disciplina bastante rígida, pero era el método para lograr buenas cosas. Nosotros sabíamos que el colegio en el que estábamos era de excelencia, con un nivel de exigencia no menor”.

Afirma que esa formación inicial, que se extendió entre 1974 y 1977, ligada a la historia y tradición de la U. de Santiago de Chile, le dejó enseñanzas “y desde todo punto de vista. No sólo profesional sino que también personal. El hecho de estar interno a los 13 años te marca”, señala.

Lo ejemplifica con un hecho particular, que demuestra el sentido de comunidad presente en la institución. “En esa época, como estábamos en la Universidad, nosotros éramos parte de la semana mechona. La Escuela nuestra era una alianza más, así como estaba la de Minas o Metalurgia”.

Impronta especial

Para el gerente de operaciones de Geoatacama y socio de la Fundación de Egresados y Amigos de la U. de Santiago (Fudea), existían una serie de características que le otorgaban a la Escuela una impronta especial. Una de las más importantes: el hecho de tener el acceso a minas en zonas aledañas.

“En segundo y tercero medio podías perforar, hacer una tronadora o lo que fuera. Uno lo empezaba a vivir y a transpirar desde muy chico. Había una asociación directa con el trabajo, con el tema laboral. Claramente uno tenía la certeza de que si no te iba bien, con cuarto medio podías salir a trabajar”, afirma.

Ya con su formación media terminada, Matthews decide optar por la carrera de Geología en la Universidad Católica del Norte, especializándose después con un MBA en la Universidad de Chile. “En ese momento la Geología estaba 100% asociada al tema minero. Uno no pensaba en un geólogo geotécnico, dedicado al medioambiente o a la búsqueda del agua”.

Con la sabiduría que proporciona más de 30 años de trayectoria profesional, considera que existen diversos desafíos en su área, relacionados con “una despreocupación en términos de lo que pasa por el país. Nos circunscribimos exclusivamente a lo que teóricamente nos compete y no nos insertamos socialmente”.

Esto ha llevado, de acuerdo a su diagnóstico, a que existan instituciones educacionales que se sientan “con la libertad de poner universidades en la esquina, donde dictan la carrera de Geología y de Ingeniería en Minas. (…) Nosotros, como profesionales, en ese ámbito no tenemos ninguna injerencia”.

Rescate mineros

Uno de los momentos más significativos de su vida, tanto desde el punto de vista profesional como personal, fue su participación en el rescate a los 33 mineros atrapados en la mina San José. Matthews jugó un rol protagónico dentro del equipo de los 13 geólogos que trabajaron en la búsqueda de los compatriotas.

“Desde el punto de vista profesional, me parece que el tema de los geólogos fue relevante, porque a través de la geología y los sondajes logramos ubicar a las 33 personas”, pronuncia.

Desde su perspectiva, pese a afirmar que contaron con la mejor tecnología y un apoyo total por parte de las autoridades de la época, considera que en esa gesta épica ocurrieron milagros y “tal vez el más grande fue juntar a mucha gente de distintos lados, que teníamos camisetas distintas, que llegado el momento nos pusimos una sola: la camiseta país”.

Su experiencia fue recogida en el libro que realizó junto a Walter Véliz: “El factor geológico. San José, sondajes hacia la vida”.

Como reflexión final, invita a las nuevas generaciones a enamorarse de sus profesiones, tomando como punto principal la vocación más que la retribución económica. “Yo honestamente cuando entré a estudiar geología no sabía cuánto iba a ganar”.

En la misma línea, hace un llamado a revalorizar las carreras técnicas. Ejemplifica con una orquesta, donde se necesita de un director, pero también de músicos que lo acompañen y que se sientan enamorados con lo que realizan. La clave, enfatiza, es que “los cien que están tocando se tienen que sentir enamorados de eso y el país tiene que valorarlos”.

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Por Simón Pérez
Coordinador Área Comunicación Estratégica
Fudea U. de Santiago de Chile