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Cristina Valdés, titulada de Psicología: “Si piensas que por emprender vas a ser millonario, creo que no es una buena idea”

Cristina Valdés (31), ex alumna la Casa de Estudios e impulsora del emprendimiento de bienestar psicosexual “Fruta Húmeda”, abordó diversos aspectos de su trayectoria profesional y de su paso por la Universidad de Santiago de Chile, que la han consolidado como una destacada especialista en el área.

Entablar el tema de la sexualidad no desde la patologización, sino mediante una mirada ligada al juego como un espacio simbólico y a la vez terapéutico, fue uno de los principales objetivos que trazó Cristina Valdés a la hora de desarrollar su emprendimiento “Fruta Húmeda”.

“Desde la Psicología se habla del juego como espacio terapéutico en las intervenciones con los niños. Sin embargo, hay muy poco desarrollo desde los adultos”, señala.

Cristina, asidua seguidora de la danza y la literatura de Borges, comenzó su trayectoria profesional en el Sename. Ahí, entregó todas sus energías con la finalidad de mejorar las condiciones de vida de los menores. Sin embargo, su experiencia fue decepcionante.

“Hay una serie de vicios en el sistema, que más allá de tu condición profesional, no se puede ejercer un buen trabajo. Y fue súper desmotivante. Son casos de graves vulneraciones y que te influyen mucho personalmente”, enfatiza.

Ese quiebre profesional la llevó a buscar otros rumbos en su campo de estudio, ya focalizados en el área de la sexualidad. La realización de un curso de pensamiento “post-reichiano” fue esencial en este giro laboral y que gatilló de cierta forma el nacimiento de su emprendimiento.

“Wilhelm Reich es un autor que trata el tema de la función del orgasmo y desde ahí dije, quiero ejercer mi profesión bajo lineamientos de bienestar, más allá de la enfermedad o la patologización”, añade la también socia de la Fundación de Egresados y Amigos (Fudea).

Como influencia central en este giro laboral, también destaca al grupo de “Contrapsicología” surgido en sus tiempos estudiantiles, que le entregó una serie de conceptos teóricos que le permitieron abordar el tema bajo otra mirada, donde hablaban abiertamente de la “antipsiquiatría, de la despatologización”.

Estos insumos la impulsaron a dar el vamos a su proyecto “Fruta Húmeda” el año 2014, el que fuera capaz de combinar talleres y terapias sobre sexualidad, junto con la venta de juguetería erótica.

“Parte del proyecto se inicia con este pensamiento post-reichiano, desde la función del orgasmo y, bajo estos insumos, ir buscando la vitalización del cuerpo, del espíritu. Y esa vitalización es a través de la vigencia de una sexualidad sana: menos neurótica”.

Junto a ello, dicho emprendimiento se transformó en un medio que fuera capaz de contribuir a canalizar ciertos temas que aún siguen siendo tabú en el país, vinculados principalmente a la educación sexual.

Enfoque de género: fundamental en la Universidad

Al recordar su paso por la Universidad, a la que ingresó el año 2005 al programa de Bachillerato y que continuó con un breve paso por Lingüística Aplicada a la Traducción inglés-japonés, destaca dos aspectos que hasta el día de hoy marcan su trayectoria tanto personal como profesional: la noción de ciudadano pensado como un sujeto político activo, de cambio, junto al enfoque de género.

“Eso cambió mi cosmovisión de mundo. Entender cómo se constituye el mundo, bajo qué valores, bajo qué moral entenderlo. Que eso haya nacido desde la Universidad y que se haya potenciado con el mismo grupo de Psicología yo creo que fue importante”, asegura.

En esta misma línea, su tesis de pregrado potenció esta mirada, abordando el tema del deseo materno, “de la construcción de la sexualidad femenina y la maternidad. Fue uno de los primeros pasos que se liga con lo que estoy haciendo ahora”.

Terapias de reconexión corporal

Una de las áreas de su emprendimiento, que se diferencia de otros proyectos ligados a la sexualidad, son las sesiones de terapias que incorporan una nueva forma de concebir los problemas o malestares psicosexuales.

Lo fundamental, desde su perspectiva, radicaría en reconectar a las personas corporalmente con los espacios de placer, más allá de pensarlo desde el ámbito del dolor.

En este ámbito, tomando en cuenta su experiencia, muchas de las personas que necesitan atención buscarían solucionar un malestar, una falta o un dolor, pero lo subyacente de esta línea de trabajo sería entender qué te está “diciendo” ese dolor.

Lo clave, estima, sería “reaprender a reconectarte con el placer, con tu cuerpo y dialogar con tus patrones de pensamiento y de conducta que te están generando el malestar”.

Desafíos pendientes

A su juicio, a nivel país es urgente que a corto plazo se instale definitivamente el tema de la educación sexual en los colegios. “Creo que está todavía muy por debajo, muy escondido: nadie se quiere hacer cargo. Están surgiendo muchos grupos desde la autogestión para suplir un poco esta falta, pero se necesita coordinar a quienes están trabajando el tema de educación sexual y generar una red”, señala.

Por otra parte, realiza un llamado a la comunidad universitaria a atreverse a desarrollar proyectos que los apasionen y con los que se sientan genuinamente comprometidos, dejando de lado motivaciones netamente economicistas.

 “Si piensas que por emprender vas a ser millonario, creo que no es una buena idea. Parte de este trabajo viene con harto fracaso de por medio”, recalca.

Lo fundamental, bajo su mirada, “es darle sentido a tu vida. Tiene que ser algo que te guste, que te apasione. Lo recomiendo, pero hay que capacitarse antes, participar en talleres de emprendimiento, en charlas. Auto-capacitarse es clave, pero hay que ser disciplinado”.

Finalmente, enfatiza que detectar tus propias debilidades es primordial a la hora de consolidar proyectos que puedan ser exitosos.

Para Cristina, el propio espíritu usachino, caracterizado por su condición “aperrada”, además de su inconfundible resiliencia y tenacidad, puede ayudar en ese sentido, contribuyendo, sin duda alguna, a “identificar qué es lo que te cuesta y así potenciarlo”.

 

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Por Simón Pérez Seballos