body p, .sqs-layout .sqs-block.html-block p { text-align: justify !important; }

“Estudiábamos desde Shakespeare hasta autores latinos"

Entró como un niño y salió convertido en un hombre. Así condensa Quintín Romero, Egresado de la Escuela de Artes de Oficios y de la Universidad Técnica del Estado sus pasos por la Casa de Estudios. Fueron casi 15 años de formación académica y personal, que lo llevó a convertirse en un exitoso Ingeniero Eléctrico dedicado al ámbito minero. FUDEA conversó en extenso con uno de los egresados más comprometidos con las actividades de la Fundación.

Quintín Romero ingresó a la Escuela de Artes y Oficios (EAO) en 1958, con 12 años. Provenía del Liceo N 6 de Hombres de San Miguel. “Yo tenía compañeros que llegaban de pantalones cortos, de sextos de preparatoria”, rememora.

Ahí estuvo hasta principios de la década del setenta, primero obteniendo un título de Práctico Obrero. “Lo que me gustó siempre de la Universidad Técnica fue que la carrera estaba dividida en varias partes, de modo que tú podías, por razones de conocimiento, capacidad económica, intelectual o cualquier otra, decir hasta aquí nomás llego, pero salías con un título”. Él sí terminó ese trayecto académico, completando sus estudios de Técnico Industrial y finalmente titulándose de Ingeniero Civil.

Sus jornadas en la EAO por esos años eran extensas. Se levantaba temprano, comenzando sus clases y talleres a las 8.00 am. Salía caminando por la calle Ecuador a las 18.30.

Romero venía de una familia donde siempre había un taller en el patio de su casa. En esa época, recuerda, si se dañaba una silla había que arreglarla. Con esos conocimientos prácticos, no fue extraño que terminara ingresando a la EAO.

“En esos 11 años de carrera tú podrías haber salido a la Industria con las capacidades necesarias”. Agrega que antes de la década del setenta era muy normal que las grandes empresas de diversos rubros invitaran a los alumnos a sumarse a ellas, donde el grado de especialización académica no era excluyente para postular.

De Shakespeare a Eustasio Rivera

De esa época, valora la formación académica dentro de la EAO, sobre todo la vinculación con la cultura, con otras áreas del conocimiento. Tajante, señala que nunca leyó más libros en su vida que dentro de su paso por la Escuela. “En promedio (leíamos) más de un libro por mes, donde estaban los clásicos más la literatura Latinoamérica de escritores que en esa época eran fuertes, con temas propios de nuestros países”.

“Estudiábamos desde Shakespeare hasta autores latinos, como José Eustasio Rivera", añade.

Además, recata algunas anécdotas. Una de ellas es la huelga por el Presupuesto de la Universidad.

En estas manifestaciones, Romero salía con sus compañeros a marchar por la Alameda. Una de las “travesuras” de la época consistía en sacarle los tirantes de conexión a los troles y generar un amplio taco por el centro de Santiago. Había que visibilizarse. “Siempre luchamos por eso, pero no andábamos ni encapuchados, ni rompiendo cosas”, afirma.

También recuerda con orgullo que la ciudadanía solidarizaba con ellos en estas protestas. Lo puntualiza con un hecho en particular: el incendio del Taller de Carpintería y parte del Taller de Mecánica. “Hubo una colecta nacional y a mí me tocó salir pidiendo”, comenta, agregando que la cantidad de gente que ayudaba al señalar que pertenecían a la EAO era impresionante.

También, entre risas, se acuerda de una tradición obligada al momento de superar un ramo complicado. Los compañeros, sin previo aviso, te arrojaban con ropa a la pileta central de los patios de la Escuela. “Que importaba, era tanta la alegría”, dice.

En todos estos años, Romero ha seguido vinculado a la Universidad. Es socio activo de la Fundación de Egresados y Amigos de la U. de Santiago (FUDEA) y se junta todos los meses con un grupo de ex compañeros. Además, participa activamente en el encuentro Anual de Egresados de la EAO-UTE- U. de Santiago y asiste todos los años al homenaje a los mártires de Iquique.

Sobre los desafíos de la Universidad, considera que esta ha progresado mucho, “pero debe reforzar los lazos con la industria, sus profesores deben captar los problemas y ayudar a resolverlos”.

Ejemplifica con el ámbito energético. “Tenemos serios problemas de energía y la Universidad debe apoyar (en ese sentido) las energías renovables. Un país sin energía no tiene ninguna posibilidad de desarrollo.  La Universidad y la Industria debemos ayudar a informar adecuadamente”.

Por Simón Pérez
Coordinador Comunicación Estratégica
FUDEA U. de Santiago