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Reconstruyen historia de la Escuela de Artes y Oficios

Como un referente central en la educación del país califica Eduardo Castillo, profesor del Departamento de Diseño de la Universidad de Chile, a la Escuela de Artes y Oficios (EAO). El académico se encuentra en la fase final de su investigación sobre la historia del Centro Académico, la que espera publicar el mes de noviembre.  La Fundación de Egresados y Amigos de la U. de Santiago (FUDEA) se encuentra colaborando en este trabajo, a través de la gestión de fuentes que vivieron el último periodo del centro formativo.

El año 2011, Eduardo Castillo comenzó su indagación sobre la historia de la EAO. Obtuvo un Fondart para investigar la historia de la institución académica, entre el periodo 1849-1976. “Me interesó la Escuela principalmente por su aporte a la cultura material del país, en una época donde el desarrollo de la industria era menos que incipiente”, señala.

Para el académico, profesor del Departamento de Diseño de la Universidad de Chile, la EAO fue un espacio que posibilitó el desarrollo de una serie de bienes materiales que se insertaron en la cultura del país en distintos órdenes: bienes de capital, maquinaria, bienes de consumo e incluso utensilios domésticos. “Yo creo que esa historia recién la estamos empezando a valorar y a entender con mayor profundidad. Y en ese sentido me gustaría aportar con este trabajo”, afirma.

En la misma línea, considera a la Escuela como un referente señero de la educación chilena, porque representa el tránsito de una educación especial hacia la enseñanza universitaria, la que tenía la particularidad de condensar la Educación Técnica con la enseñanza humanista.

“Es justamente la enseñanza humanista la que empieza a instalar en la EAO una mayor perspectiva respecto a las posibilidades de sus egresados”, dice. Este aspecto, a su juicio, la transformó en un referente central en el país.

El académico añade que ese anhelo “humanista” siempre estuvo presente y data de los tiempos de Jules Jariez, el primer director de la EAO, quien buscaba transitar desde la formación de primer grado de oficios hacia la tercer grado (o de ingenieros), pasando por la formación de segundo grado (o nivel técnico).

“Creo que eso finalmente se cumple en el siglo XX con la formación de la Escuela de Ingenieros Industriales en principio y de la UTE posteriormente”. La “amalgama” con la educación humanista fue clave en este proceso.

Al ser consultado sobre aspectos que le llamaron la atención al momento de desarrollar esta investigación, Castillo afirma que destaca la complejidad de las obras que realizaban los estudiantes. Una de ellas, la cúpula del Observatorio Astronómico.

También, subraya el aporte que la EAO hizo a las exposiciones industriales, tanto en el país como fuera de él. Por ejemplo, la Institución participó en la exposición de 1875 en Quinta Normal, organizada por Vicuña Mackenna. Adicionalmente, estuvo presente en la exposición de París de 1889 o en la exposición panamericana de Buffalo en Estados Unidos en 1901, entre otras.

“Creo que la Escuela tuvo una participación destacadísima en todas esas muestras y eso también es un indicador de su aporte a la cultura material del país”, comenta.

Sentido republicano

Castillo señala que esta investigación de ninguna manera busca ser concluyente en torno a este referente educacional, sino que intenta inaugurar un espacio de discusión. “Porque si bien el libro contempló un acopio intenso de información escrita, hay mucha información visual que recién hoy estamos empezando a reconocer. Esa información visual pasa tanto porimágenes fotográficas como croquis, planos y otras representaciones gráficas que nos permitan entender qué se hizo en ese momento y que buscaban”, señala.

En esta etapa del proyecto, La Fundación de Egresados y Amigos de la Universidad de Santiago (FUDEA) se encuentra colaborando en la gestión de fuentes que vivieron la última época de la EAO, quiénes ayudarán en su reconstrucción mediante entrevistas en profundidad.

Al ser consultado sobre el principal legado de la EAO, Castillo considera que este radica en entregar amplias y sucesivas generaciones de profesionales que se incorporaron al ámbito productivo, pero que a su vez eran portadores de una gran cultura general.  “Eran personas con un amplio sentido republicano, cívico y de compromiso con el país”, concluye.

Por Simón Pérez
Coordinador Área Comunicación Estratégica
FUDEA U. de Santiago