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Reconocerán testimonio de vida de egresado EAO-UTE

El 9 de noviembre, en el contexto del 112º Encuentro Anual de Egresados, se reconocerá la trayectoria de Raúl Cereceda, quien en 1948 egresó de la Escuela de Técnicos Industriales, para posteriormente titularse de Técnico Mecánico (1955) e Ingeniero de Ejecución Mecánico (1970).

Compañerismo, voluntad y deseo de superación de los estudiantes. Así resume Raúl Cereceda (86) su paso por la Escuela de Artes y Oficios (EAO) y la Universidad Técnica del Estado.

Han pasado 43 años desde que abandonó las Aulas y este sábado 9 de noviembre regresará a los patios que lo cobijaron durante décadas. En esta oportunidad, en otro rol: será reconocido por su trayectoria y testimonio de vida.

El reconocimiento se enmarca en el 112º Encuentro Anual de Egresados, organizado por la Fundación de Egresados y Amigos de la U. de Santiago de Chile y centros de ex alumnos EAO-UTE-USACH.

Formación integral

Emoción y nostalgia se apoderan de Raúl Cereceda mientras rememora sus pasos por la Casa de Estudios.

En la década del cuarenta Cereceda ingresó a la EAO. Fue una decisión meditada, que tomó en Tercero de Humanidades. Ahí decidió que la formación técnica era su camino.

Sin embargo, destaca que no sólo recibió conocimientos ligados a la Industria. Música, Educación Física o Historia y Geografía fueron algunas de las asignaturas que le entregaron una formación integral, que le permitieron enfrentar diversos desafíos profesionales.

Si algo agradece de esos años, es “la preparación humanista, científica y técnica que nos dieron, para enfrentar la Industria en Chile y en el extranjero”.

Cereceda añade que su formación abarcó “diversos campos, porque la cultura técnica que tuvimos fue muy buena. Nos desparramamos por todo Chile y América. La preparación, la enseñanza, la cultura técnica que recibimos fue extraordinaria”.

Compañerismo

Nunca dejar a nadie en el camino. Cereceda afirma que el compañerismo era fundamental dentro de la comunidad universitaria. No estaba permitido que alguien se quedara atrás. “Si teníamos un compañero que andaba mal en algún ramo después nos quedábamos en la tarde a estudiar con él, para levantarlo.”

Al ser consultado por alguna anécdota de la época, recuerda que mientras estudiaba en la Escuela de Artes y Oficios existía la reiterada petición de crear la Universidad Técnica. “Incluso, hicimos un desfile por la Alameda muy importante”, asegura.

Ya en el ámbito laboral, en la década del setenta, se fue a la Industria Textil.

“De Textil en la Escuela no nos enseñaban nada, pero sí de máquinas. El primer trabajo fue montar la tintorería de la empresa donde estuve trabajando, que era para elaborar 20 millones de metros al año”. Lo que destaca es que esa “formación integral”, por ejemplo, como la lectura de planos, le permitió resolver diversos desafíos y problemas propios del campo, que no hubiese podido abordar con ramos solamente “técnicos”.

En el año 1981 dio un giro laboral, desempeñándose como Perito Judicial Mecánico en la Corte de Apelaciones de Santiago y de San Miguel. Trabajó hasta marzo de este año, ya que un grave accidente en Transantiago lo obligó a abandonarlo.

Más de 5 mil informes ha elaborado y de diversos temas. “Me tocó como Perito Judicial hacer informes desde un juguete hasta parte de un barco y un avión”.

Como reflexión final, señala que en su época universitaria “existía el deseo de superarse y la comprensión del esfuerzo que hacían nuestros padres para educarnos. Por eso que se superó el país en esa época. Eso es muy importante”.

 

Por Simón Pérez
Coordinador Área Comunicación Estratégica
Fudea U. de Santiago de Chile