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Patricio Canales: “Queremos transformarnos en una constructora de viviendas sociales a bajo costo”

Egresado de Ingeniería de Ejecución en Electricidad en 2011, hoy se desempeña como jefe de proyectos de esta empresa autogestionada por sus trabajadores, integrada por ingenieros, arquitectos, abogados, soldadores y eléctricos de entre 20 y 70 años de edad.
     
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A los 16 años, Patricio Canales Tapia ya realizaba pequeños trabajos eléctricos. Motivado por su padrastro, quien se desempeñaba en ese ámbito, generaba algunos recursos trabajando los fines de semana y en el verano. Una actividad que se transformaría, más adelante, en una gran oportunidad.

Mientras cursaba enseñanza media en el colegio Excelsior, gracias a un gran esfuerzo económico de su familia -integrada además por su mamá y tres hermanas menores, con quienes vivía en la comuna de Independencia-, no tenía claro su futuro. “Me gustaba la matemática y la física, pero no sabía qué estudiar. Sí sabía que necesitaba una carrera que nos permitiera salir adelante a mí y a mi familia”, recuerda Patricio.

Decidió que la Universidad de Santiago de Chile sería el lugar más adecuado e Ingeniería Civil en Electricidad la carrera a la que ingresó en 2004. “Es una de las mejores universidades, me alcanzaba el puntaje y podía acceder a crédito y becas. Me sentía muy identificado con el tipo de estudiante de esta Universidad, pues vengo de un estrato social muy vulnerable. Además que me la recomendó mi padrastro”, reconoce.

Trabajo social comunitario

Siempre con la idea de un futuro laboral que le asegurara autonomía e independencia, Patricio decide congelar la carrera. Una crisis vocacional que incluso lo llevó a viajar a Argentina y México durante un año. “Trabajé en distintas cosas, donde mi objetivo era conocer cómo funcionaban otros países”, aclara, añadiendo que “en Argentina conocí el mundo de las empresas recuperadas y autogestionadas por sus trabajadores”.

A su regreso a Chile, con las ideas más claras, Patricio retoma los estudios, pero ahora en Ingeniería de Ejecución en Electricidad. “La Universidad me sirvió para tener un momento en el que uno se piensa a sí mismo y preguntarme qué quería hacer con mi vida”, aclara. En ese contexto, participa en varias iniciativas sociales que comienzan a darle forma a sus ideas y expectativas.

“Comprendí que el conocimiento técnico adquirido en la Universidad y a través de la experiencia laboral podía ser un aporte para la sociedad. Me reencanté con ese amor que tenía desde chico con lo manual y lo técnico”, confiesa con nostalgia.

Del voluntariado a la cooperativa

En 2010, luego del terremoto, trabajó junto a otros estudiantes, más el apoyo del centro de alumnos y del Departamento de Ingeniería Eléctrica, con un grupo recolectores de algas en Bucalemu, Sexta Región, en un proyecto de autoconstrucción de viviendas. “Logramos que una toma, integrada por doce familias, formaran la cooperativa 'La Lancha', como una empresa autogestionada por sus trabajadores”, detalla. Trabajadores que simplificaron la cadena de distribución, mejoraron sus precios de venta y transformaron sus relaciones sociales.

Es así como en 2011 decide junto a un grupo de personas crear una empresa, la que a partir de 2013 se transformaría en la cooperativa de trabajo CoEnergía. “Fundada en función del trabajo y no del capital que aporte cada uno de sus socios”, aclara rápidamente, recordando que “empezamos a experimentar otra forma de producir. Hay que atreverse a vivir la experiencia y entender que los procesos de aprendizaje y crecimiento ocurren a partir de lo que uno hace y no solo de lo que uno piensa”.

Otro proyecto aparece en su camino. Esta vez en la comuna de Paredones, también en la Región de O'Higgins, donde mediante un voluntariado, con participación de estudiantes de Ingeniería en Electricidad de la Universidad de Santiago, instalaron sistemas de electrificación en diez viviendas.

Consolidación del proyecto

Hoy, la cooperativa en la que Patricio se desempeña como jefe de proyectos está integrada por quince personas, de entre 20 y 70 años de edad. Con un sistema de rotación de puestos, todos los socios -ingenieros, arquitectos, abogados, soldadores y eléctricos-reciben los mismos ingresos, en función del trabajo.

Con un galpón en la comuna de Quinta Normal, se desenvuelven en el rubro de la construcción, con trabajos de ingeniería y montajes industriales, en Santiago y en otras ciudades del país. Además, éste y el próximo año ejercen la presidencia de la Federación de Cooperativas de Trabajo Trasol, agrupación que reúne a diez cooperativas a nivel nacional, con la participación de alrededor de 200 trabajadores.

“Ha sido un proceso psicológico que nos permite crear nuevas personas, buscando generar estabilidad emocional y económica”, explica. Y si bien reconoce que existen lugares donde laboralmente no les abren las puertas, asegura que sus clientes optan por ellos, por tratarse precisamente de una cooperativa. “Hemos pasado de grandes constructoras a otras más pequeñas, básicamente arquitectos y oficinas de construcción. Incluso algunas experiencias con el sector público”.

Viviendas sociales a bajo costo

Hoy, a sus 30 años, Patricio vive en la comuna de Recoleta junto a su pareja. Agradece las constantes invitaciones que reciben de estudiantes de distintas universidades para exponer y compartir el ámbito de las cooperativas. “Necesitamos transmitir los conocimientos y ojalá poder estrechar vínculos con las universidades”.

También disfruta impartiendo clases de electricidad en poblaciones. “En la cooperativa gastamos todos nuestros excedentes en autoeducación y en temas sociales. Siempre tratamos de que los maestros que se integran como trabajadores aumenten sus conocimientos técnicos”. Incluso se han desempeñado como inspectores de viviendas sociales.

Precisamente en ese ámbito radica la gran apuesta. “Nuestro objetivo de largo plazo es transformarnos en una constructora de viviendas sociales a bajo costo”, anticipa, añadiendo que en lo inmediato aparece el proyecto del “Tataller”, una fábrica de muebles que se está implementando en el mismo galpón para que trabajen los adultos mayores que integran la cooperativa.

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Autor: Fernando Seymour Dobud
Crédito fotografías: Departamento de Comunicaciones
Fuente notaU. de Santiago al Día