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Andrea Dubó: “En la U. de Santiago fue el periodo donde más crecí como persona”

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Andrea Dubó (29) fue la primera titulada de la carrera de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad de Santiago de Chile. Integrante de la selección de voleibol de la Universidad, fanática del crossfit y de la música ska, la ex alumna de la Universidad rememora su paso por la Casa de Estudios y en su carrera en particular, trayectoria que la ha consolidado como una destacada profesional en el área de Ingeniería en Proyectos.

El año 2012, Andrea Dubó marcó un hito personal y a la vez institucional, siendo la primera titulada en la carrera de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad de Santiago de Chile. El camino de la profesional, que actualmente se desempeña como Ingeniera de Proyectos de Cotaco Ltda. –entidadcon más de 50 años de trayectoria dedicada al tratamiento de aguas- comenzó el año 2006, cuando decidió ingresar a la Corporación.

Motivada por su propia tradición familiar –todos sus tíos estudiaron en el plantel- y una revisión detallada de mallas de carreras afines a sus intereses académicos, se decidió finalmente por estudiar en la Casa de Estudios la carrera de Ingeniería en Biotecnología. “Hablé con el jefe de carrera, vi la malla y me decidí. Era una carrera nueva, una apuesta bien grande, pero la malla me gustó”, recalca.

Al rememorar su paso por la Corporación, que incluyó una destacada participación en la selección de voleibol de la Universidad, señala que fue un paso muy significativo en su vida, tanto desde un punto de vista personal como académico.

“Ha sido el periodo en que más crecí, en que más aprendí. No sólo en materias duras de Ingeniería, sino en cómo relacionarme con la gente, al pasar a una Universidad donde tú eres responsable de ti mismo: fue el periodo donde más crecí como persona”, pronuncia.

En la misma línea, destaca un aspecto clave de su paso por la Universidad, relacionado con su pluralismo, lo que “ayuda mucho a ese mismo crecimiento personal, al conocer distintas realidades y aprender a relacionarte con los demás, lo que después profesionalmente ayuda mucho”.

Junto a ello, Andrea, una reconocida fanática del ska y de la cumbia, afirma sentirse orgullosa y a la vez sobrecogida con la carga histórica de la Universidad, la que poco a poco fue conociendo y sintiéndola como propia. “El ir descubriendo de a poco que estaba en una de las universidades más antiguas del país, las murallas, estar acá en la EAO, ese tipo de cosas impactan. Decir ‘yo soy de la Universidad de Santiago’ es cargar con una tradición súper grande”.

Adicionalmente,  enfatiza en un sello usachino que la ha acompañado desde que ingresó a la Universidad, asociado a la proactividad, donde, a su juicio, la Universidad te forma para resolver problemas “con las herramientas que tienes en ese momento. Desde armar un laboratorio hasta un proyecto de tesis y ser proactivo en ese sentido”.  

Primera egresada en Biotecnología

Andrea recuerda con orgullo el formar parte de la primera generación de Ingeniería en Biotecnología, ingresando el año 2006 a la Casa de Estudios. “Armamos un grupo muy unido, íbamos a todos lados juntos. Creo que estuvimos muy metidos en dar retroalimentación en cómo nos sentíamos en la carrera”.

A su juicio, la formación que recibió le permitió junto a sus compañeros de generación “armar un campo. Si alguien me pregunta qué es lo que hago, se puede despegar un poco de la Biotecnología, pero los profesores, la carrera y la Universidad me dieron las herramientas para desempeñarme en lo que hago ahora, vinculado a la Ingeniería en Proyectos”.

Pensamiento flexible

Andrea ingresó el año 2012 a Vigaflow, entidad dedicada a la purificación y rehúso de agua. Posteriormente, a principios de 2016 recaló en Cotaco Ltda, empresa que se focaliza, entre otros ámbitos, al tratamiento de aguas, con más de 50 años de trayectoria.

“Entré como Ingeniera de Proyectos viendo el área técnica, desarrollo de planos, manuales de memorias de cálculos y ahí he seguido mi camino”, señala.

A su juicio, pensando en los desafíos pendientes de su profesión, considera que es fundamental dejar de lado prejuicios y caricaturas en torno a la labor que desarrolla un Ingeniero o Ingeniera en Biotecnología, la que muchas veces se asocia a un profesional radicado “en laboratorio con una bata blanca”.

De acuerdo a su mirada, un desafío primordial radica en posicionar a los profesionales “como ingenieros civiles que están preparados para procesos. Obviamente, también nos podemos desempeñar en laboratorios, pero de alguna manera está muy ligado el nombre a un desarrollo de un Bioquímico o un Técnico en Química”.

Para Andrea, “hay que hacer un trabajo de mercado fuerte porque ese nombre está asociado a otra función.”

Sin embargo, sin dudar recomienda a las nuevas generaciones a sumarse a la carrera de Ingeniería en Biotecnología.

“El desarrollo y optimización de procesos usando bacterias o herramientas de la naturaleza se ve todos los días, es hacia dónde vamos (…). A mí me sigue gustando eso. También me gustaba mucho el tema del biogás, de rehusar los residuosque ya tenemos para generar energía. No me he podido desarrollar en eso, pero creo que hay muchas otras cosas que se pueden hacer usando las herramientas biológicas que existen en el planeta. Creo que si bien el mercado en Chile no está desarrollado, es una bonita tarea”, afirma.

Finalmente y a modo de cierre, llama a las nuevas generaciones a mantener una mirada flexible al momento de pensar en el mercado laboral y, sobre todo, a no cerrarse a todas las posibilidades que puedan existir al momento de buscar trabajo. De acuerdo a su perspectiva, mentalizarse a priori hacia un área, sin mirar el abanico de posibilidades disponibles, “no necesariamente te va a llevar al camino que tú quieras”, concluye.

 

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Por Simón Pérez Seballos

Foto: Fabián Rojas