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Marcelo Castillo, egresado del plantel: “En lo personal, la Universidad de Santiago me hizo sentir que uno siempre puede”

Uno de los fundadores de la emblemática agrupación de rock nacional, Dorso, baterista aficionado, emprendedor gastronómico y destacado profesional en el ámbito de Recursos Humanos, Marcelo Castillo (51) ha cultivado durante toda su trayectoria los principios inculcados dentro de su Alma Mater, relacionados con la perseverancia, la lucha contra la adversidad y, sobre todo, el nunca rendirse.

Marcelo Castillo es un usachino de corazón y lo reafirma con orgullo cada vez que puede. Su impronta, que lo ha consolidado como un destacado profesional en el área de Recursos Humanos, expele pasión y, sobre todo, un genuino cariño hacia su Alma Mater.

Jefe de Calidad en SK Capacitación -filial de Sigdo Koppers- y socio fundador del emprendimiento gastronómico Roast & Lambs, comenzó a cultivar su amor y respeto hacia nuestra Corporación desde que tiene uso de razón.

Su padre, Manuel Castillo Muñoz, estudió en el plantel Ingeniería de Ejecución en Geomensura y posteriormente ejerció como académico en la Universidad Técnica del Estado.

Aún recuerda, entre risas, cómo recorría los patios de la Escuela de Artes y Oficios a los 10 años y, a esa misma edad, vigilaba al fondo de la sala que los alumnos de su padre no copiaran en sus exámenes. Su acuciosa y clave labor, rememora, era recompensada con un sabroso “completo” en un kiosco de la EAO.  

El vínculo con el plantel fue consolidándose con el tiempo, llevándolo a estudiar las carreras de Tecnólogo en Administración de Personal e Ingeniería Comercial. Junto a él, también sus hermanos pasaron por la Casa de Estudios e incluso sus propios hijos, situación que lo reconforta y llena de orgullo.

Con emoción, pronuncia que le encantaría que sus nietos también continuaran la tradición familiar y que estudiaran en el plantel en un futuro cercano.

Pasado rockero

Marcelo, socio de la Fundación de Egresados y Amigos (Fudea) es un apasionado de la vida y con intereses heterogéneos. Amante del cine –con “Apocalipsis Now” y “Amadeus” entre sus títulos predilectos-, la lectura – “Sí.. ¡de acuerdo!” de Roger Fisher y William Ury es uno de sus libros de cabecera junto a "Inés del alma mía" de Isabel Allende-, además de los asados y la música.

De hecho, desde su época escolar en el Liceo Lastarria en la década de los ochenta, cultivó su amor por la batería a través de diversos estilos, que transitan desde el jazz, pasando por el bossa nova hasta el chachachá.

Incluso, su camino pudo bifurcarse hacia el ámbito musical, ya que fue uno de los fundadores de la destacada agrupación de rock nacional, Dorso.

“Comenzamos haciendo covers en el colegio de grupos como Genesis, Peter Gabriel, Phil Collins o Congreso. Era una inquietud que teníamos. Yo tocaba batería, mi hermano guitarra y Rodrigo “Pera” Cuadra bajo y voz”, recuerda.

Como integrante, participó en diversos conciertos en colegios y gimnasios, pero “la verdad es que nosotros nos fuimos por distintos caminos. Rodrigo sí siguió y tiene un gran talento. Yo diría que es uno de los bajistas más importantes del país. Ensayábamos en su casa en un garaje los días viernes y se llenaba de amigos que nos iban a escuchar”.

“Después sufrió una mutación Dorso y se fue al lado de rock muy pesado. Pero aún somos amigos y nos juntamos”, asegura.

No rendirte

Motivado por la mencionada tradición familiar, junto con la identificación con los valores y el compromiso país del plantel, Marcelo ingresa el año 1996 a la Universidad de Santiago de Chile, estudiando primero la carrera de Tecnólogo en Administración de Personal y después Ingeniería Comercial el 2009.

Afirma que entró a estudiar casado y trabajando, lo que tuvo “un costo que lo estoy pagando hasta el día de hoy. El hecho de no haber podido darles más tiempo a mis hijos porque tenía que hacer los trabajos, estudiar y llegaba a las once de la noche. Pero fue por un bien común, las cosas tienen su precio y el tiempo no lo puedo volver atrás”.

Sin embargo, al rememorar su paso por la Corporación, señala que “en lo personal me hizo sentir que uno siempre puede, ya que los grandes desafíos significan grandes riesgos y grandes esfuerzos”.

En la misma línea, agrega que “eso ha marcado en general cómo habito de vida. No rendirte, eso es lo que quizás me ha dado la posibilidad de hacer cosas, de emprender, de confiar que uno puede. A pesar de que te critiquen, que no crean en tu idea, si tú estás convencido: adelante”.

También, destaca la idea de perseverancia y de excelencia de la Universidad, donde te preparan y te permiten enfrentarte a la adversidad. “Porque si yo me comprometo a algo, lo hago bien. Un médico que abre un corazón no puede darse el lujo de equivocarse o un ingeniero que construye un puente. Ser profesional para mí es el que hace bien su trabajo: que no se da el lujo de equivocaciones”, recalca.

Confianza y coraje

Marcelo, con más de 28 años de trayectoria profesional, ha desarrollado su carrera en el ámbito de Recursos Humanos, trabajando en todas las áreas asociadas al rubro, como Capacitación, Bienestar o Selección de Personal.

Junto a ello, también su formación en Ingeniería Comercial le permitió enfrentar y desarrollar nuevos desafíos laborales relacionados con otras de sus pasiones: el emprendimiento y la gastronomía.  

“La carrera me sirvió mucho para darle forma a un emprendimiento que pudiese dar resultados. Hoy día muchas personas que quieren hacer negocios por una necesidad, inquietud o urgencias y se dejan llevar por el entusiasmo y no se da el tiempo de evaluarlo”, afirma.

Ese análisis lo llevó a formar Roast & Lambs, emprendimiento gastronómico focalizado en asados de cordero patagónico.

“Me di eltrabajo de usar las herramientas que me dio mi Universidad. De armar el plan de negocios, de hacer el estudio de factibilidad económica financiera, de ver como estaba el mercado, la competencia y los precios”

También, para levantar su proyecto, visitó la Patagonia y estuvo conviviendo con los gauchos chilenos. Ese trabajo de observación y aprendizaje en terreno fue fundamental, ya que, a su juicio, “esto es un arte, no se aprende en un curso o un entrenamiento”.

Finalmente y a modo de cierre, el egresado del plantel realiza un llamado a la comunidad de egresados y futuros profesionales de la Universidad, invitándolos a desarrollar con confianza y coraje sus emprendimientos, ideas y pasiones, sobrellevando las dificultades y problemas que puedan surgir en el camino.

“Si tienen un sueño emprendedor y están absolutamente convencidos, llévenlo adelante, aunque se encuentren con todas las críticas y dificultades del mundo”, enfatiza.

Además, recalca que la clave está en “perseverar, experimentar y atreverse a hacer las cosas si uno está convencido. Si crees en tu proyecto, lucha por él y hazlo”, concluye.

 

Por Simón Pérez Seballos

Fotografías: Fabián Rojas