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Expertos entregan a la comunidad universitaria claves para emprender en Chile

Los charlistas profundizaron en algunos aspectos fundamentales sobre la generación y consolidación de emprendimientos, relatando sus experiencias, casos de éxito, además de puntualizar diversas vías de acción para concretar heterogéneos proyectos. Egresados, estudiantes e integrantes de la comunidad universitaria participaron de la actividad.

El 15 de junio, en la sala Isidora Aguirre del Edificio de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, se realizó la conferencia “Claves para emprender en Chile”, iniciativa organizada por la Fundación de Egresados y Amigos de la Universidad de Santiago de Chile (Fudea).

De acuerdo a Ursula Schulz, directora ejecutiva de Fudea, la actividad se enmarcó bajo “la convicción de que el emprendimiento es una de las puertas primordiales para el desarrollo socio-cultural del país. Y en donde, por cierto, la comunidad usachina debe jugar un preponderante”

La actividad contó con la participación de Rocío Fonseca, Directora Ejecutiva de Start-Up Chile, Jaime Torres, académico del Plantel y Sebastián Cazajus, Business Developer de Gencomex.

Empoderamiento femenino y mirada global

La primera en tomar la palabra fue Rocío Fonseca, quien en su intervención, puso acento en la necesidad de diversificar nuestra matriz económica a nivel país, puntualizando en una herramienta concreta para llevar a cabo ese “salto adelante”: los emprendimientos.

“Yo creo firmemente que los emprendimientos pueden cambiar el país y que nosotros tenemos un rol súper importante. Sobre todo, porque en el mundo del emprendimiento valoran cómo somos las personas y cómo somos capaces de crecer y desarrollarnos. Sin duda, con la ayuda adecuada, puedes crecer y salir adelante”, señaló.

Sobre la labor realizada en Start Up Chile, aceleradora de negocios estatal, destacó el rol que han jugado en el empoderamiento femenino, señalando que cerca del 25% de los emprendimientos apoyados por el organismo son liderados por mujeres, consolidándose como “un componente súper potente para mayor igualdad de género”.

Adicionalmente, exhortó a los participantes a “creerse el cuento” y a abandonar la permanente presencia de la cultura del “chaqueteo”. “Tenemos una cultura que no nos permite avanzar, porque somos nosotros mismos quienes nos ponemos trabas. Me consta que tenemos exactamente las mismas habilidades que las mentes más brillantes de Silicon Valley”, aseguró.

Junto a ello, planteó el imperativo de pensar en mercados globales y posicionar a la diversidad como un valor clave dentro del desarrollo de emprendimientos. “¿Por qué le va bien a los países que son potencias en innovación? Porque hay diversidad, porque hay equipos mezclados juntos”, complementó.

Sobre este punto, agrega que “estamos viviendo momentos en donde todos estamos desilusionados de la política, por cómo se hacen las cosas (…), los invito a todos a pensar diferente, a mezclarse, a que no le tengan susto a las diferencias y a crear cosas disruptivas”.

Producto mínimo viable

Por su parte, el académico Jaime Torres entregó algunos elementos primordiales para desarrollar modelos de negocios vinculados a emprendimientos.

De acuerdo al académico, un problema de los modelos de negocios hegemónicos dentro del ecosistema emprendedor radica en que estos, muchas veces, asumen a priori que los emprendedores saben cómo construir la información necesaria para llevar a cabo sus proyectos, relacionada con el producto, el cliente o la segmentación del mercado.

Para Torres,  en la misma línea, es de vital importancia mirar más allá de la “estrategia del océano azul” – que deja de lado la competencia, ampliando el mercado a través de la innovación-, ya que de acuerdo a su diagnóstico, “la mayoría de los emprendedores en Chile tienen productos que sobre el 90%, son iguales, similares o equivalentes”

“Por lo mismo, le doy mucha fuerza en el método al análisis de la competencia y competidores. La mirada para que tengas un producto competitivo parte considerando como lo hace la competencia, así de simple”, enfatizó.

Adicionalmente, problematizó la idea de llevar a cabo emprendimientos solo sustentados con el convencimiento propio, señalando que siempre debe considerarse el “producto mínimo viable”, tomando en cuenta el “porqué crees que te va a comprar lo que tú quieres vender y van a optar por tu producto”.

“Tienes que averiguar quién es tu cliente, qué quiere y qué no quiere. Así como se analizan las ventajas comparativas de tu producto, establece las ventajas comparativas pero también tus desventajas comparativas”.

El auto de Homero J. Simpson

En tanto, Sebastián Cazajus, gerente general de GenComex,  sitio web especializado en transporte internacional, entregó algunos consejos para incentivar a la comunidad universitaria a incorporarse al ecosistema emprendedor.

Cazajus relató cómo fue capaz junto a un socio de detectar una necesidad concreta, relacionada con la información asociada al proceso de cotización de importaciones por parte de empresas internacionales. “Armamos una plataforma que conecta a empresas importadoras y exportadoras con operadores logísticos y simplificamos las formas en que reciben las tarifas. ¿Y por qué me debería importar? Y que más del 90% de todo lo que viene del mundo pasó por un contenedor, por un click hasta llegar a su destino final”.

En la misma línea que Torres, cree fundamental considerar siempre el “producto mínimo viable”, ejemplificando de manera lúdica con el fracasado prototipo de automóvil realizado por Homero J. Simpson en el capítulo “Oh Brother, Where Art Thou?”, donde solo se dejó llevar por su imaginación.

Ahí, Homero fracasa estrepitosamente, ya que no consideró ni la competencia ni las necesidades propias de los consumidores.  “A la hora de emprender, ese potencial auto es viable sólo cuando alguien lo va a comprar”.

Finalmente, Rocío Fonseca, a modo de cierre, llamó a los participantes a conocer las diversas incubadoras y aceleradoras de negocios presentes en el ecosistema emprendedor, ya que “conocer a la comunidad de dónde estás es clave. El principal error que cometemos es no trabajar en equipo, no crear balances ni diversidad: por eso es tan importante”.

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Por Simón Pérez Seballos