Experta invita a sumarse a los desafíos del Desarrollo Sostenible

Objetivos de Desarrollo Sostenible, Educación Ambiental o construcción de comunidades conscientes, colaborativas e inclusivas, fueron algunas de las temáticas abordadas en la actividad liderada por la egresada Nicole Henríquez Marchant, que convocó a estudiantes, académicos, funcionarios y egresados de la Casa de Estudios.

El 27 de abril, en la Sala de las Artes Víctor Jara de la Universidad de Santiago de Chile, se realizó la charla "Ser Humano e Infraestructura Verde para el Desarrollo Sostenible", a cargo de Nicole Henríquez Marchant, gerenta general de “My Eden” y titulada de Ingeniería Civil en Geografía de la Corporación.

La actividad, organizada por Lions Up en conjunto con la Fundación de Egresados y Amigos del plantel (Fudea), profundizó en el concepto de “ser humano sostenible” como agente principal de cambio y evolución mundial, además de la construcción de su identidad y propósito, en correlación a la importancia de su vinculación y permanencia en la naturaleza.
Objetivos de Desarrollo Sostenible, Educación Ambiental o construcción de comunidades conscientes, colaborativas e inclusivas, fueron algunas de las temáticas de la actividad.

Desarrollo sostenible: tarea de todos y todas

A juicio de Henríquez, un hito clave para enfrentar el concepto de sostenibilidad se encuentra en la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, establecida en 1983 por las Naciones Unidades. “En ese momento, se decreta la necesidad de generar un término que integre todos los elementos del territorio y su constante evolución”, señaló.

Entre las principales conclusiones de dicha comisión, se encuentra la idea de que, “para satisfacer la necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias", la protección del medio ambiente y el crecimiento económico deben abordarse como una problemática integral.

“Así surge el informe ‘Nuestro futuro en común’, que a grandes rasgos lo que hace es dar los lineamientos para empezar a trabajar en conjunto en función del desarrollo sostenible, proponiendo nuevas formas de cooperación internacional y también entendiendo la necesidad de que todos los actores de la sociedad se involucren en este trabajo”, complementó Henríquez.

Para la experta, a fin de comprender el actual escenario y los desafíos pendientes, no debe olvidarse la Cumbre del Milenio (2000) y  la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (2012), «Rio+20». Esta última iniciativa, “es la primera muestra de que la sociedad debe trabajar en conjunto para poder construir el desarrollo sostenible, tanto la parte privada como pública”

Dentro de sus objetivos, se encuentran tres aspectos fundamentales: crecimiento económico, protección del medio ambiente e inclusión social.

Sin embargo, puntualizó que estas reflexiones institucionales deben acompañarse de cuestionamientos individuales, del quehacer cotidiano, que propicien poner en tensión el tipo de relación que estamos estableciendo con la naturaleza.

Para la egresada, antecedentes históricos donde el tipo de relación humana era distinta –ejemplificando en la etapa de cazadores junto a la agrícola y ganadera-, las personas “aún custodiaban un sentido de comunidad. Entendían que dependían del entorno, cuidaban la naturaleza y mantenían un equilibrio”.

El punto de quiebre, agregó, se encuentra con la Revolución Industrial, donde “nos alejamos de la naturaleza. “Al perder el contacto, perdimos el vínculo, dejamos de darnos cuenta de lo importante que era para sobrevivir: hay una desconexión con el entorno natural vital”.

Para contrarrestar este escenario adverso y así reconectarse con la naturaleza, Henríquez precisó que el ser humano “tiene que aprovechar sus capacidades mentales y físicas, pero también otro tipo de habilidades. Por eso me gusta la educación alternativa, porque trata de conectar todos nuestros sentidos”.

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Y, en esta línea, la idea de “propósito” sería fundamental, ya que “yo tengo el potencial de desarrollo, no lo tengo que buscar afuera. Además, tengo la maravillosa oportunidad de elegir quien quiero ser, si la sociedad me lo permite. El entorno idealmente te irá llevando por un camino que te permitirá encontrar ese propósito, donde junto mi pasión, misión, vocación y profesión”.

Pensamiento divergente

Por otra parte, la experta enfatizó que para avanzar hacia el desarrollo sostenible, la identidad, el propósito y el vínculo con la comunidad deben conformar una triada primordial. Sin embargo, tienen que enmarcarse dentro de una noción de educación que “estimule el pensar, el actuar y el sentir. Si logro conectar estas tres cosas, yo me convierto en un ser integral, que logra entregarle a la sociedad y reorienta su vida en el impacto que genera”.

Ejemplificó con Ken Robinson, quien asevera que “tenemos que ir modificando nuestra educación, relacionándola con un pensamiento divergente, que se vincula a la capacidad de ver muchas respuestas o soluciones a un problema en cuestión”.

El planteamiento radicaría en desplegar “con la máxima flexibilidad y eficacia el desempeño de las distintas funciones definidas por cada sociedad. Todos tenemos un rol que cumplir: lo importante es descubrir cuál es”.

Finalmente, realizó un llamado a la comunidad universitaria para que “descubran que su experiencia personal les va a dar el sello único de cómo van a abordar sus profesiones. El comportamiento sostenible idealmente se va a basar en esa experiencia personal y la clave está en que reorienten lo profesional en impactar su mundo, su vida y  su comunidad con lo que mejor saben hacer”.

Por Simón Pérez