Egresado especialista en Recursos Humanos destaca en ALMA: el mayor proyecto astronómico del mundo

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Mauricio Martínez Maldonado (28), Ingeniero Comercial de la Universidad de Santiago de Chile, actualmente se desempeña como “Especialista en Compensaciones, HRIS Project Lead” en Atacama Large Millimeter Array (ALMA). Ahí, el profesional de la Corporación se ha consolidado como un destacado profesional en el área de Recursos Humanos, manteniendo en alto los valores y el espíritu de la Universidad de Santiago de Chile.

A 2.900 metros de alturas y en medio del Desierto de Atacama, Mauricio Martínez trabaja, con pasión y profesionalismo, en el mayor proyecto astronómico del orbe: el Observatorio ALMA.

La iniciativa, propiciada por la asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile, se ha consolidado como un sitio de observación de clase mundial en el ámbito de la astronomía.

En medio de esa vorágine apasionante, de análisis y observación de galaxias tempranas, planetas extrasolares en formación o de exploración del “Campo Profundo del Hubble”, Martínez se desempeña en el área de Recursos Humanos, en el  cargo de “Especialista en Compensaciones, HRIS Project Lead”.

Desde su llegada a ALMA el año 2017, el titulado de Ingeniería Comercial de la Casa de Estudios ha podido dimensionar la importancia que tiene Chile como referente mundial en el campo de la astronomía. “(El país) tiene los cielos y gran parte de la investigación científica astronómica pasa por Chile”, señala.

Un mix de conocimientos

Al ser consultado el porqué de su decisión de estudiar Ingeniería Comercial, el también socio de la Fundación de Egresados y Amigos (Fudea) afirma que sentía afinidad tanto por las artes, el humanismo y la computación. En ese sentido, estimó que Ingeniería Comercial le permitía mantener ese carácter interdisciplinario dentro de su formación académica.

A su juicio, su carrera “no tiene un enfoque humanista ni totalmente matemático o científico, es un mix”, destacando las diversas herramientas profesionales que el campo de estudio podía entregarle. En ese trayecto, decidió especializarse en el área de  Recursos Humanos, “que al final, es más humanista que científica dentro de la misma Ingeniería Comercial.”

En 2014, Martínez hizo su práctica profesional en Goodyear, donde, al término del proceso, le ofrecieron un puesto de trabajo. Paralelamente, realizó su tesis aplicada en la misma empresa, relacionada en gestión del cambio y diagnóstico organizacional.

Investigación astronómica para Chile y el mundo

Mauricio, mientras trabajaba en Finning South America, desempeñándose como Analista de Compensaciones, fue contactado por integrantes de ALMA para incorporarse al equipo de trabajo.

Una de las razones por la cual decidió cambiarse, asegura, fue porque ALMA cuenta con una implementación de sistema de Recursos Humanos de alto nivel, muy desafiante para su desarrollo profesional.  Allí, se dedica a compensaciones y sistemas, áreas que a su juicio “son la parte dura de Recursos Humanos”.

Junto a ello, lo motivó “el sentido trascendente del trabajo”, al formar parte del observatorio más grande del mundo, involucrado en investigaciones, acciones e iniciativas de alcance e impacto global. De acuerdo a Martínez, la cooperación internacional ha sido clave en la consolidación de un proyecto tan ambicioso como Alma, “no es algo que Chile de por sí solo pudiese hacer”.

Esta confluencia de actores mundiales ha permitido marcar varios hitos, los que se verán potenciados con la construcción de un nuevo observatorio que en estos momentos se encuentra en ejecución: el Tokyo Atacama Observatory, TAO, un proyecto japonés que se espera a mediados de 2019 comience a funcionar en la cumbre del cerro Chajnantor, Región de Atacama.

Además, destaca la calidad del equipo humano presente en la organización, donde ha podido nutrirse día a día tanto a nivel profesional como personal.

Agrega que el ambiente es bien “academicista”, donde “hay muchos doctores en Astronomía e ingenierías duras. Uno siente que hay harto conocimiento, se ve en las conversaciones, porque son de otro tenor. Todo es bien denso, pero en el buen sentido”.

Paso por la U. de Santiago

Oriundo de Coquimbo, siempre estuvo en Mauricio la intención de vivir en la capital. Motivado por un tío cercano que pasó por el plantel, quien siempre le transmitió la grandeza de la Casa de Estudios, decide dar el paso e ingresar a la Universidad de Santiago de Chile.

En ella, afirma que recibió una excelente enseñanza académica, además de diversas herramientas  que le permiten hoy en día posicionarse de buena forma dentro del mundo laboral.

Bajo su mirada, su experiencia tanto en Goodyear, Salfa –donde se desempeñó como Analista de Control y de Gestión- y en ALMA, le han permitido reafirmar esa sólida base académica de la Universidad, apreciando lo competitivo y bien preparado que es el profesional usachino dentro del mercado.

Conectado al Alma Mater

Para Mauricio, mantener vivo el vínculo con la Universidad es fundamental, por lo que invita a fortalecer la conexión con el plantel, tanto a través de la Fundación de Egresados y Amigos – de la cual es socio-, como de las diversas iniciativas de Cultura, Extensión o Vinculación con el Medio que realiza la institución.

En esa línea, enfatiza que en su rol como profesional, los valores y las enseñanzas que le entregó el plantel se mantienen “más vivos que nunca”, agradeciendo que su impronta pluralista, junto con su sello aguerrido, “aperrado”, le han permitido manejarse de buena forma dentro de las empresas multinacionales en las cuales ha trabajado.

“Algunos profesores decían que la Universidad de Santiago es realmente Universidad”, afirma. Sobre ese punto –y a modo de cierre-, junto con concordar, remarca el sentido de verdadera universalidad propio del campus, no presente en otras instituciones. “Acá, en la Universidad de Santiago de Chile, eso existe, y uno aprende a vivir con ese sello”, concluye.

Por Sofía Méndez