Egresado becado en Australia lidera proyectos de “Internet de las Cosas“

José Zorrilla Madariaga (47), Ingeniero Civil Informático de la Universidad de Santiago de Chile, se ha consolidado como un destacado profesional ligado a proyectos informáticos, computacionales y relacionados con diversas tecnologías de la información, en áreas como minería o telecomunicaciones. Actualmente, el experto reside en Sidney, Australia, lugar donde cursó un “Master of Professional Engineering (Software)” gracias al programa “Becas Chile”.

El año 2012, José Zorrilla tomó una de las decisiones más importantes de su vida: continuar sus estudios académicos en Australia. En ese periodo, ocurrió un hecho significativo que marcó su decisión: la participación en unas charlas sobre Becas Chile que organizó la Fundación de Egresados y Amigos (Fudea).

Con la información, que buscaba orientar cómo postular y explicar las particularidades del proceso, decidió barajar opciones para concretar su continuidad de estudios, que condensaran un sello multicultural, calidad académica y un clima agradable para su familia. Sobre todo, considerando el bienestar de sus hijas y su esposa, también titulada en la Universidad de Santiago de Chile.

“Comencé a ver los sitios web de las distintas universidades alrededor del mundo que cumplieran con los requisitos que habíamos fijado como familia y me gustó la Universidad de Sydney (…). Postulé, fui aceptado, gané la beca y desde ahí cambio todo, para mí y para mi familia”, señala.

El año 2014, inició sus estudios en “Master of Professional Engineering”. Más allá de lo arduo de los contenidos, estima que lo más complejo fue el idioma, considerando la heterogeneidad cultural del programa. “Tuve profesores chinos, australianos y de oriente medio. Entenderlos era todo un desafío”, recuerda.

En la misma línea, también destaca la diversidad del estudiantado, con presencia de compañeros de diversas culturas. Para una mejor inserción con el grupo, fue clave entablar amistad con sus compañeros chinos, “o simplemente no terminaría nunca la carrera”, recuerda.
A su juicio, más allá de todas las dificultades que se le presentaron en el camino, destaca que “la experiencia de estudiar en Australia, tanto a nivel académico como personal, es única. Una decisión de la cual no me arrepiento, pero que nos ha significado mucho esfuerzo como familia”.

Programar un Atari

José entró a la Universidad de Santiago de Chile en 1992 a la carrera de Ingeniería Civil Eléctrica, solicitando el cambio de carrera a Ingeniería Civil informática el año siguiente.
Su amor por la informática es de larga data y sigue fortaleciéndose día a día. Incluso, a través de su entusiasmo por los sintetizadores, donde confluye dicha disciplina con la música y la física.

Un hecho anecdótico, pero muy significativo en su trayectoria de vida, lo delata: aprendió a programar un Atari mientras combatía en cama una enfermedad adolescente. Esa pasión, pudo seguir cultivándola en la Universidad de Santiago de Chile.

“En general, fue un periodo donde sentí que debía estudiar con todas mis energías para responder al esfuerzo que realizó mi padre, privando a mi familia de muchas cosas esenciales para pagar los primeros años de mi carrera. En tercer año, comencé a trabajar y logré ayudar en el pago del arancel”, pronuncia.  

Recuerda con emoción que el día de su titulación le regaló a su padre el diploma, quedándose él con su medalla al mejor alumno de su generación.

Al rememorar alguna anécdota, menciona el desarrollo que realizó junto a un grupo de compañeros el año 1998, que buscaba transmitir la señal de la Radio Usach por Internet. “Sin saberlo, creamos un sistema de podcasts cuando el concepto ni siquiera existía. Aprobamos con un siete, pero el profesor nos puso como condición presentar el proyecto a Radioemisoras Usach. Luego de unos meses, el proyecto pasó de ser el trabajo final de un ramo a un proyecto de verdad”.

Un aspecto que lo conmueve ocurrió a los pocos días de tener el servidor en línea. “Llegó un email: un egresado nos contaba emocionado hasta las lágrimas que hizo escuchar a sus hijos la radio de su Universidad en el living de su casa en Australia, al otro lado del mundo. En ese momento, tomé el peso de lo que habíamos creado y me di cuenta del potencial que tenía Internet. Nunca imaginé que 20 años después la historia se repetiría, pero esta vez yo sería el que escucharía la radio de la Universidad desde mi casa, en Sydney, Australia”, agrega.

Para José, su Alma Mater no solo le permitió aprender lo necesario para ser un buen profesional, “también hice buenas amistades, con las cuales hemos participado en muchos proyectos y negocios. Los mejores equipos de trabajo que he formado han sido con egresados de la Universidad de Santiago. En ella aprendí a reconocer las distintas capacidades de las personas y a distinguirlas por sus valores éticos”.

Internet de las Cosas

Una de sus grandes pasiones de José es “Internet de las Cosas” (concepto relacionado con la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet).

“Junto con Manuel Carrasco (también usachino) creamos internetdelascosas.cl, el primer sitio chileno que comenzó a hablar de esta tecnología. Gracias a él me llamaron de una empresa norteamericana para diseñar la plataforma de Tecnologías de Información de la planta minera Radomiro Tomic Fase II de Codelco, donde puse en práctica todo lo que había aprendido en la Universidad y en mis años de experiencia profesional junto con Hermes Venegas, compañero de Ingeniería Eléctrica en mis primeros años”.

Además, desde el año 1998, lidera el emprendimiento X-Red.Com, focalizado en el diseño de tecnologías de comunicación, procesos de gestión, diseño gráfico, administración de plataformas informáticas y desarrollo de aplicaciones web, entre otros aspectos.

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Afirma, con orgullo, que a los pocos años ya contaban con más de 100 clientes, desde pequeñas a grandes empresas. “Hoy el hosting ya no es nuestro fuerte, aunque seguimos manteniendo a nuestros clientes, nos hemos especializado en plataformas de E-Learning y en Internet de las Cosas”.

Destaca una reciente alianza con una empresa australiana dedicada a la innovación en minería para  desarrollar tecnología basada en Internet de las Cosas.

Adaptarse a nuevas tecnologías

Bajo su mirada, existen una serie de desafíos no resueltos dentro del área informática. Uno de ellos, tiene que ver con la nueva revolución que lideran las ciencias de la información.

En este escenario, estima, existe una capacidad de procesamiento para analizar datos a niveles nunca antes pensados, lo que permitirá optimizar procesos, ahorrar recursos, curar enfermedades y cuidar el medio ambiente. Sin embargo, en este nuevo contexto, “necesitamos más ingenieros expertos en procesamiento de datos, robótica, inteligencia artificial, bio-ingeniería, cloud computing e Internet de las Cosas”.

Sobre lo mismo, porque “las ciencias de la información avanzan tan rápidamente que es imposible mantener las mallas curriculares al día, por eso se necesitan profesionales capaces de aprender y adaptarse a las nuevas tecnologías”.

José se califica como un optimista respecto al rol que jugarán los profesionales de las tecnologías de la información. “Básicamente, creo que serán los creadores de este nuevo mundo”, recalca.

Para el experto, “la ingeniería informática ya está en todos lados, y dentro de pocos años estará en todas las cosas (…), pero necesitamos más ingenieros que programen todo esto, que hagan que estas cosas hablen entre sí y se compartan datos para que sean analizados y se extraiga información valiosa para optimizar y mejorar nuestros procesos. Necesitamos a estos creadores de este mundo que esta ad portas, ¿y por qué no decirlo? Necesitamos que estos creadores sean chilenos”.

Finalmente, realiza una invitación a la comunidad Fudea y estudiantil a estudiar algún programa de postgrado en el extranjero. “Yo estaba bien indeciso al momento de ganar la beca, estuve a punto de rechazarla porque simplemente tuve miedo al fracaso, a lo desconocido a salir de mi zona de confort”.

En relación a esta indecisión, recuerda cómo un académico del plantel -al enterarse de su actitud dubitativa-, lo convidó con firmeza a reevaluar su decisión, acompañando su aseveración con un repentino chilenismo. “Mi consejo es el mismo. ¿Deseas crecer como persona y como profesional? ¿Deseas hacer crecer a tu país? ¡Hazlo! Es muy difícil, pero no imposible y cambiará tu vida radicalmente”, concluye.

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Por Simón Pérez